Temperaturas en el transporte frigorífico: rangos para productos refrigerados, congelados y ultracongelados

Temperaturas en el transporte frigorífico: rangos para productos refrigerados, congelados y ultracongelados

Las temperaturas en el transporte frigorífico deben adaptarse a las características de cada mercancía. No todos los productos refrigerados necesitan el mismo rango térmico, ni todos los alimentos congelados pueden transportarse bajo unas condiciones idénticas. Mantener la temperatura adecuada durante todo el trayecto es fundamental para conservar la calidad del producto, garantizar su seguridad y evitar la ruptura de la cadena de frío.

Conocer los rangos habituales y la normativa aplicable permite planificar correctamente cada operación y elegir el vehículo frigorífico más adecuado.

Qué temperatura necesita cada tipo de producto

La primera diferencia que debemos establecer es entre productos refrigerados, congelados y ultracongelados. Aunque todos necesitan un control térmico durante el transporte, las condiciones son diferentes.

Los productos refrigerados se mantienen por encima de su punto de congelación y requieren temperaturas que varían notablemente según el alimento. El Acuerdo ATP, que regula el transporte internacional de determinadas mercancías perecederas, establece, por ejemplo, máximos de +7 °C para carnes rojas, +4 °C para aves y conejos, +3 °C para determinados despojos y +2 °C para carne picada. En el caso de pescados, moluscos y crustáceos no tratados, deben mantenerse a temperatura de hielo fundente.

En otras categorías, como productos cárnicos, leche pasteurizada, determinados lácteos frescos o comidas preparadas, el ATP establece como referencia un máximo de +6 °C, salvo que el etiquetado o la documentación de transporte indiquen otra temperatura.

Los productos congelados necesitan temperaturas considerablemente inferiores. El rango concreto vuelve a depender de la mercancía: el ATP establece −12 °C para determinados productos congelados y −10 °C para la mantequilla congelada.

Por su parte, los productos ultracongelados deben conservarse generalmente a −18 °C o menos. Esa misma referencia se aplica a pescados, productos preparados a base de pescado, moluscos y crustáceos congelados o ultracongelados. Las cremas heladas presentan una exigencia todavía mayor, con una temperatura de referencia de −20 °C.

Por tanto, hablar simplemente de una temperatura para mercancía refrigerada o congelada resulta insuficiente: el producto concreto determina las condiciones que deben mantenerse durante el transporte.

Cómo se mantiene la temperatura durante el transporte frigorífico

Mantener la temperatura correcta no consiste únicamente en seleccionar una consigna en el equipo frigorífico. La mercancía debe encontrarse en las condiciones adecuadas antes de comenzar el transporte y mantenerse dentro del rango establecido durante la carga, el trayecto y la descarga.

El vehículo frigorífico está diseñado principalmente para mantener las condiciones térmicas de la carga, por lo que resulta fundamental que el producto llegue previamente acondicionado. Introducir mercancía demasiado caliente puede dificultar que todo el conjunto alcance una temperatura homogénea.

También influye directamente la distribución de la carga. Debe existir una circulación adecuada del aire dentro de la caja y evitarse la obstrucción de los puntos de impulsión o retorno. Una mala estiba puede generar zonas con temperaturas diferentes dentro del mismo vehículo, aunque el equipo frigorífico esté funcionando correctamente.

Los sistemas de registro permiten comprobar cómo ha evolucionado la temperatura durante el trayecto. De hecho, el ATP contempla dispositivos específicos para medir, registrar y conservar los datos relativos a la temperatura en el transporte de mercancías ultracongeladas.

Las aperturas de puertas también deben reducirse al mínimo. Cada operación de carga o descarga provoca intercambio de aire con el exterior y puede modificar temporalmente las condiciones de la caja, especialmente cuando existe una diferencia elevada entre la temperatura ambiente y la del producto.

Elegir el transporte frigorífico según la mercancía

Antes de organizar una operación frigorífica es necesario conocer las especificaciones del fabricante o expedidor, el tipo de producto, el tiempo previsto de tránsito y la normativa correspondiente. Estos factores determinan tanto la temperatura de consigna como el equipo que debe utilizarse.

Además, productos que aparentemente pertenecen a una misma categoría pueden presentar necesidades muy distintas. Las frutas y verduras son un buen ejemplo: algunas toleran temperaturas próximas a 0 °C, mientras que otras pueden sufrir daños cuando se someten a un frío excesivo. Por ello, los rangos genéricos deben utilizarse únicamente como orientación y nunca sustituir las especificaciones concretas de la mercancía.

En Grupo Caliche, nuestros servicios de transportes frigoríficos permiten adaptar las condiciones de cada operación a las necesidades de la carga, manteniendo un control continuo durante el trayecto y protegiendo la cadena de frío.

Conocer la temperatura adecuada antes de iniciar el transporte evita pérdidas de calidad, reduce incidencias y permite que productos refrigerados, congelados y ultracongelados lleguen a destino bajo las condiciones previstas.